Mi amiga Nuria hace años que
duerme algunas noches con los pies untados en crema, envueltos en film
transparente y cubiertos por unas calzas especiales, con el fin de hidratarlos
al máximo y evitar las antiestéticas grietas en el talón. A veces realiza la
misma operación con las manos o usa el plástico en el pelo, que embadurna con
aceite de argán. Ha comprado un sujetador que se pone para dormir y evita las
arrugas en el escote, una suerte de armadura negra que le da la apariencia de
guerrera medieval y que dota a sus pechos del aspecto de una roca. También se
hizo con unos parches de silicona que se aplican en las ojeras y actúan durante
la noche, alisando las líneas de expresión y aclarando el tono de la zona.
Además se pone tapones para aislarse de los ruidos del ambiente y lleva en los
dientes una férula de descarga para evitar apretar y relajar la mandíbula. «Me
imagino que has decidido dejar de poner caliente a tu marido para siempre»,
comenta una del grupo cuando ella detalla su lista de secretos de belleza. «Si
te cruzas con uno de tus hijos por el pasillo a media noche se caga del miedo»,
suelta otra con cachondeo. «Lo de que quiero excitar a mi marido es algo que
has dado por supuesto, lo que yo pretendo es ponerle al resto», afirma
categórica. «Me gusta sentirme como una geisha, incómoda, sometida a esos
correctivos con el fin de deslumbrar, como Cleopatra o Afrodita, de ahí que me pierdan
las fajas, los tacones imposibles. No hay que abandonarse, una tiene que
exigirse, no hay que compararse, la idea es esforzarse, no hay que conformarse,
se trata de sudar. El mundo entero gira en torno al deseo sexual, ¿o acaso
pensáis que los tíos se relajan?. Ellos se mantienen en activo hasta el final»,
proclama con energía y el resto, en silencio, la observamos con una mezcla de
temor y respeto.
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viernes, 19 de diciembre de 2014
lunes, 30 de diciembre de 2013
BELLEZA TETUNA
En estos días de celebración
y regalos, muchas personas tienen dudas sobre qué comprar para ese familiar,
esa amiga o esa persona especial. Si el presente en cuestión es para una mujer,
les voy a dar una idea que nunca falla y que no se suele regalar, por motivos
de pudor o por un tema de confianza: un buen sujetador. Ese cobijo de los
pechos, englobado en el mundo de la lencería, tiene un sentido mucho mayor que
el del uso rutinario que se le da a la ropa interior. El sostén puede
transformar la anatomía de una dama haciéndola pasar de femenina a felina y
brutal. Al dar con el modelo adecuado, los senos no solo quedan sujetados sino
que son abrazados, esculpidos, ensalzados, presentados como caprichos divinos
en una ofrenda carnal. El delicado soporte, cuando está perfectamente
elaborado, posee un diseño y unas medidas precisas que lo acercan a una obra de
imaginería, a un proyecto de ingeniería. En la psique de la mujer la pieza
adecuada puede tener un efecto terapéutico, orgásmico, galáctico. Desde el
básico al deportivo, el escotado, el cruzado, el palabra de honor, aquel que
tiene relleno, el que recoge los pechos de manera liviana en una copa de encaje
fino, el que tiene forma de corazón y el que presenta las dos
tetas floridas como si estuvieran sujetas por un par de macetas. Abogo desde
aquí porque se instaure el día del sujetador con el fin de hacer extensivas sus
bondades y que en todas las ciudades haya una plaza del sostén. Se debería
utilizar además, cuando el tiempo lo permite, para salir a pasear, o a bailar,
cenar o votar, como pieza visible, exenta de provocación. Como regalo, y aunque
pueda parecer poco apropiado, es una apuesta segura que creará una complicidad
con la interesada y le garantizará la entrada a un club privado, aquel formado
por los amantes de la belleza tetuna, independientemente del sexo, la condición
o el parentesco.
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