El próximo fin de semana
llega el estreno cinematográfico más esperado de los últimos tiempos. A partir
del viernes 13 pueden dar por finalizado el invierno pues llega a las pantallas
el señor Christian Grey para hacer entrar en calor a todas aquellas que anhelan
un correctivo. Y no son pocas. Sé de grupos de damas en tropel que ya se han
citado para compartir esa experiencia casi mística. Las imagino con las uñas
clavadas en el asiento mientras el joven ejecutivo pone esposas y reparte
palmadas en las nalgas, extasiadas ante la recreación tangible y visual de
aquello que en su día imaginaron libro en mano. La secuencia del ascensor, el
rato orgásmico en el avión, la primera vez que él le enseña el cuartito de los
juguetes, el polvo cariñoso que Christian decide pegar doblegado, que no es lo
mismo que enamorado. El hecho es claro: las señoras quieren caña. Desde aquí
advierto a novios, compañeros y maridos que la vuelta a casa puede ser
apoteósica y los animo a ponerse a entrenar si desean estar a la altura. Como
el mercado siempre se adelanta a los acontecimientos alguna mente avispada se
ha lanzado con unas tarjetitas de esas que colocan en los coches en las que un
joven ataviado con traje de chaqueta, de torso marcado, se acaricia unas manos
que parecen diseñadas para amasar junto a la leyenda, “¿te has portado mal?”. Prostitutos
del mundo, amantes de gimnasio, compañeros cariñosos de trabajo, aprovechad el
filón pues, si bien el papel hizo a las lectoras fantasear, ahora llega la
versión carne, fluidos y piel. Dos años después del lanzamiento de las novelas,
24 meses más tarde de la propagación de ese “porno para mamás”, vuelve Grey, pero
ahora moreno, musculoso y de verdad. Esperen, me parece escuchar a lo lejos el
sonido claro y repetido de varios «uh, ah, ahhh»…
viernes, 6 de febrero de 2015
lunes, 2 de febrero de 2015
TEÓRICOS DE LO SEXUAL
Leo en un artículo que se han
puesto de moda las escuelas de sexo en nuestro país. El texto narra como a las
alumnas de “técnica oral” se les entrega una banana al entrar a la clase y,
tras una parte de teoría, en la que son instruidas en la historia de esta
práctica ancestral poniendo como ejemplo el caso de la habilidosa Cleopatra,
pasan a la acción demostrando la aprendido con el fruto. En otra de las aulas
se imparte bondage. Los allí inscritos aprenden a manejar el látigo o las
esposas con el fin de obtener placer a través del dolor, una disciplina muy en
boga, según cuentan, gracias a la influencia del señor Christian Grey. Citan el
caso de una profesora de práctica tántrica que imparte lecciones a parejas
formándolos en el masaje e incidiendo sobre la forma de tocar, pues no es lo
mismo agarrar que posar las manos sobre el cuerpo del otro y hacerlo vibrar. Me
informo y en casi todas estas academias las clases son de carácter grupal. No
puedo evitar pensar en lo embarazoso del tema cuando, al encontrarte con alguno
de tus colegas de la escuela yendo acompañado, tengas que dar la información
con frases como «es una chica que viene a mi clase de felación», o «vamos
juntos al curso de técnicas de sumisión». Otro punto peliagudo será el momento
de grabar en el teléfono el número de algún alumno, algo que me imagino en plan
“Merche taller autoplacer” o “Javi curso anal”. Más allá de nomenclaturas la
cuestión es ¿se puede aprender de sexo? Según algunos se trata de instinto
animal, para otros es mental y tiene su origen en el pensamiento. Otro sector,
en mi opinión más acertado, aconseja centrarse en la parte de la seducción, esa
fase intermedia donde ser receptivo y mostrar lo mejor de uno mismo. Sino estos
aprendices corren el riesgo de convertirse en teóricos de lo sexual, un peligro
en un terreno donde pasar a la acción parece ser la clave del asunto.
viernes, 30 de enero de 2015
RESPIRARSE A UN DESCONOCIDO
Respirar es un acto reflejo
que consiste en la entrada de oxígeno en el cuerpo y la salida de dióxido de
carbono, un proceso constante que tenemos programado en la mente y que en la
mayoría de ocasiones realizamos de manera inconsciente. La protagonista de este
relato me cuenta que ha comenzado un curso de meditación cuya técnica se basa
en controlar el proceso de respiración, «es muy fuerte, parece sencillo pero
una vez que lo tienes presente se convierte en un arma potente. Me ayuda a
centrarme, me da poder, además es invisible y lo puedes utilizar en cualquier
lugar», revela entusiasmada ante el hallazgo. Tras hacerme una breve
demostración me cuenta que respirar es sexy, que ha empezado a conectar con los
hombres de una manera más profunda y natural. «¿En serio?», muestro algo de
incredulidad. Ella narra una experiencia reciente en la que, y me promete que
esto es verdad, mantuvo un encuentro sexual en la distancia con un desconocido.
«Me fijé en el sutil movimiento de su vientre oscilando a intervalos y noté de
manera muy precisa las subidas y bajadas de mi pecho. De repente sentí que
conectamos y visualicé el aire saliendo de mi cuerpo y penetrando en el de él,
en una línea invisible pero continua. Ese aire volvió hacia a mi cargado de
calor, cerré los ojos y me invadió una oleada
el placer que luego llegó hasta él. Ninguno se movió», me cuenta. Sorprendida
con este relato sobre sexo del más allá le pregunto si de verdad fue placentero
y si piensa que este tipo de relación puede considerarse una falta de lealtad.
Me explica que para ella se trata de otra manera de conectar más elevada, menos
adulterada y que queda fuera de la circunscripción de la vida en pareja. «¿Y no
os habéis vuelto a ver?», le interrogo. Me confiesa que se dieron el teléfono y
que ahora se mensajean por WhatsApp reduciendo, a mi parecer, todo lo expuesto
a un asunto de piel.
viernes, 23 de enero de 2015
ANARQUISMO DEL AMOR
¿Se imaginan estar felizmente
casados y llevar una vida en familia y poder, además, mantener una o varias
relaciones paralelas? Esta premisa, que de entrada les puede resultar
escandalosa, es la base de la “anarquía relacional”, un tipo de poliamor propuesto
por la noruega Andie Nordgren que plantea una lista infinita de posibilidades a
la hora de construir las relaciones con el sexo opuesto. El tema es comentado
por una amiga en una cena atrayendo la atención plena del grupo. Los
partidarios del movimiento afirman que la monogamia como tal ha muerto aunque
no excluyen el modelo de pareja tradicional que convive en un hogar, mantiene
un compromiso y cría a los hijos. El manifiesto de la llamada AR afirma que se
puede amar a varias personas con la misma intensidad y que el amor que se
sienta por una no debe de hacer disminuir el que se siente por el resto. Anima
además a ser espontáneo en lugar de cargarnos de obligaciones, a pensar en
términos de respeto y a crear un conjunto personal de valores que sirva para
interactuar con los otros. «Vamos, que al final, como siempre, se trata solo de
sexo», lanza uno de los hombres de la mesa. «¿Por qué dices eso?», se interesa
la que expone. «Porque la gente lo que quiere es quitarse la ropa, arañarse la
espalda, gemir y gozar. Le puedes llamar pasión, atracción, a menudo intentamos
integrarlo en lo que es el conjunto de una relación, se convierte a veces en
necesidad y si lo haces a escondidas se le llama infidelidad. Seguramente Andie
Nordgren se casó con el tipo equivocado y ahora quiere pasarse a otros por la
piedra y darle un sentido. Y eso, más allá de cualquier teoría, es sexo»,
afirma. Pese a que la respuesta rezuma sexismo en algo tiene razón. El hombre
si engaña lo hace a discreción. La dama, en cambio, escoge y medita antes de
hacer lo que le da la gana.
viernes, 19 de diciembre de 2014
BELLAS QUE SUFREN
Mi amiga Nuria hace años que
duerme algunas noches con los pies untados en crema, envueltos en film
transparente y cubiertos por unas calzas especiales, con el fin de hidratarlos
al máximo y evitar las antiestéticas grietas en el talón. A veces realiza la
misma operación con las manos o usa el plástico en el pelo, que embadurna con
aceite de argán. Ha comprado un sujetador que se pone para dormir y evita las
arrugas en el escote, una suerte de armadura negra que le da la apariencia de
guerrera medieval y que dota a sus pechos del aspecto de una roca. También se
hizo con unos parches de silicona que se aplican en las ojeras y actúan durante
la noche, alisando las líneas de expresión y aclarando el tono de la zona.
Además se pone tapones para aislarse de los ruidos del ambiente y lleva en los
dientes una férula de descarga para evitar apretar y relajar la mandíbula. «Me
imagino que has decidido dejar de poner caliente a tu marido para siempre»,
comenta una del grupo cuando ella detalla su lista de secretos de belleza. «Si
te cruzas con uno de tus hijos por el pasillo a media noche se caga del miedo»,
suelta otra con cachondeo. «Lo de que quiero excitar a mi marido es algo que
has dado por supuesto, lo que yo pretendo es ponerle al resto», afirma
categórica. «Me gusta sentirme como una geisha, incómoda, sometida a esos
correctivos con el fin de deslumbrar, como Cleopatra o Afrodita, de ahí que me pierdan
las fajas, los tacones imposibles. No hay que abandonarse, una tiene que
exigirse, no hay que compararse, la idea es esforzarse, no hay que conformarse,
se trata de sudar. El mundo entero gira en torno al deseo sexual, ¿o acaso
pensáis que los tíos se relajan?. Ellos se mantienen en activo hasta el final»,
proclama con energía y el resto, en silencio, la observamos con una mezcla de
temor y respeto.
jueves, 11 de diciembre de 2014
UN HARÉN DE MACHOS
La noticia de la semana tiene
de protagonista a Leonardo DiCaprio y como decorado el Art Basel de Miami, la
feria de arte molona por antonomasia, uno de los lugares donde mirar y dejarse
ver si te quieres hacer un hueco en el mundillo de los guapos y triunfadores.
La cosa es que Leo, el eterno soltero, el actor crapulón, el rubio talentoso al
que persigue la maldición del Óscar (no tiene ninguno pese a haber estado
nominado en cinco ocasiones), estuvo el sábado de fiesta en el reservado de una
discoteca. Tras tomarse unas copas y alternar el actor salió del local, y aquí
viene la bomba, acompañado de veinte tías. A pelo. «Se fue con veinte chicas.
Leo y veinte chicas. Él es mi héroe», explicaba un testigo estupefacto ante las
preguntas de los numerosos periodistas que se hicieron eco del notición. Casi
nueve millones de entradas en Google después el tema ha dado de si y, si bien
algunos tildan el gesto de forzado dando a entender que el actor solo quiere
resarcirse de la ruptura con Toni Garrn, su última ex, otros han querido
ver más allá tomando el asunto como una afrenta al feminismo. Porque, qué
hubiera pasado, se preguntan, si la que hubiera salido de la disco rodeada de
maromos hubiera sido una mujer. ¿También recibiría trato de estrella?, ¿se
calificaría su acción de hazaña como en el caso del actor o seria tildada de
extravagancia obscena? Yo no puedo evitar pensar en el engorro de tener que
recibir a veinte machos en tu hogar, puliéndose las cervezas, enfrascados en
una ruidosa conversación mientras siguen con detalle lo primero que encuentran
en televisión, mojando la tabla del retrete y, llegado el momento, haciendo
comparaciones absurdas sobre el tamaño de los paquetes. No obstante, dudo que a
Leo le haya ido mucho mejor con su harén discotequero pues, ¿alguien conoce a
alguna mujer a la que le guste compartir conquista?
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