lunes, 13 de octubre de 2014

LA FOTO DEL WHATSAPP




Señoras y señores: las autoridades competentes advierten de que la foto que escogemos para el perfil de WhatsApp puede condicionar de manera radical nuestras relaciones con el resto. Elegir la instantánea que nos mostrará ante el  mundo en esta red de mensajería es una operación delicada que no se puede tomar a la ligera. Algunos se olvidan de que con esa imagen no sólo van a interactuar con los amigos, sino también con el resto de personas que tengan su teléfono, véase padres del cole, médicos, profesores, suegros, mecánicos, jefes, masajistas, electricistas, compañeras de paddle, chicas de la limpieza, dueños de restaurantes, peluqueros o abogados. Todos ellos verán, a la hora de contactar, esa foto en bañador enseñando cacha y chupando de un mojito o ese plano nocturno de pub levantando el pulgar y haciendo un guiño a la cámara. Sé del caso de una conocida que requirió los servicios de una empresa de desinsectación para que acudieran a su casa a fumigar. Tras contactar con un agradable chico se grabó su número de teléfono. Cuando días después este le envió un mensaje para terminar de concretar la hora, ella comprobó impactada que en la foto de perfil, que se vio tentada a aumentar, él aparecía frente a un espejo, mostrando bíceps con cara sensual a pecho descubierto y en gayumbos. La interesada, que en la suya lucía embutida en su conjunto de Pilates con escote pronunciado y sentada sacando morros, se sintió de repente como una concursante de “Gran Hermano” cuando ese tipo de nombre Raúl le escribió un «vale guapa, nos vemos mañana a las 10». Al día  siguiente, tras abrir la puerta a ese joven profesional que la repasó de arriba abajo con la mirada mientras pronunciaba un «hola, ¿qué tal?», decidió que había llegado el momento de cambiar esa imagen personal por una aséptica estampa de un paisaje otoñal.

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