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sábado, 27 de mayo de 2017

SOLO UN AMIGO




Natalia piensa en como una sola palabra de cinco letras puede albergar tanto. Resulta que su amigo Rafa, de cara a todo el mundo, incluido su marido, es su amigo. Rafa además tiene un par de hijos y está casado, con una mujer atractiva y muy amable, que también es su amiga. El problema le viene a Natalia cuando, para referirse a Rafa, tiene que utilizar la palabra “amigo”. Un término que de entrada no presenta mayor complicación fónica pero que para ella se enrevesa. Al pronunciarla, en frases como “fui con un amigo”, Natalia detecta como, de manera involuntaria, al llegar a la palabra su voz se torna un par de notas más grave, provocando una reverberación tal en su garganta que a ella le recuerda al sonido de un tam tam. La letra “i” queda inexplicablemente alargada en el aire, no como el silbido de un jilguero, sino más bien como un gemido templado. Al abordar la última grafía, la “o”, el tono de su voz desciende y se precipita, hasta hacerse casi imperceptible, convirtiéndose en una suerte de eco que acompaña con una sutil bajada de ojos y un barrido de la punta de la lengua por los labios. Ella, consciente de la circunstancia, ha tratado de solventar el tema ensayando ante el espejo, un entrenamiento que no hace más que empeorar el problema pues, al ver su imagen reflejada, al resto de detalles se incorpora una ligera elevación de las comisuras, que conforman algo parecido a una sonrisa, y un destello en la mirada, un flash breve e instantáneo que, para un observador entrenado, sería suficiente para saber que a Natalia lo que le ocurre es que su amigo Rafa le pone muy caliente. Ella cree que el embrujo se pasará el día que pueda decir la palabra de corrido. Mientras tanto fantasea con la imagen de Rafa pronunciando la palabra “amiga”, la “a” alargada, la “i” en suspenso y los dos en la cama sin ropa.

jueves, 1 de septiembre de 2016

UN HOYO EXÓTICO




Raquel siente que se le detiene el pulso el día que, buscando algo de calderilla en el bolsillo del carro de golf de su marido, da con un bote de lubricante sabor chocolate. Tras sujetarlo con dedos temblorosos decide volver a guardarlo y cerrar la cremallera con algo de aprensión. Su cabeza inicia una línea de razonamiento lógico: se tira a otra-una mujer a la que le gustan los juguetitos y las guarrerías-una traidora que además se lanza con el sexo anal-¿lo harán en el mismo club de golf?- ¿será la mujer de un amigo?, ¿la hija universitaria de algún conocido?. Entonces llega la pregunta fundamental, ¿se lo digo? Pese a estar noqueada por el impacto decide esperar hasta comentarlo al día siguiente con una de sus íntimas. Esta le escucha pensativa hasta que lanza una hipótesis que abre en la mente de Raquel una línea inexplorada, ¿será con un tío? Tras el impacto inicial la protagonista se sorprende a sí misma con una suerte de marea tibia que invade su interior. La posibilidad de que el objeto de deseo de su marido sea un hombre hace que su autoestima sume enteros con la certeza de que ella sigue siendo el tope de gama de su género. En caso de ser un asunto gay Raquel lo atribuiría a un episodio exótico de la madurez o bien a una exploración interna de su esposo, de talante aventurero y curioso que, rozando los cincuenta, se atrevería a experimentar con ese juego prohibido. «¿Y cuando se lo vas a decir?», le lanza su amiga. «No sé si quiero», responde ella. Desde ese momento escruta al padre de sus hijos con detalle en busca de cada atisbo de pluma que pueda confirmar sus sospechas. Porque ella, competitiva y estratega, prefiere pensar que su marido lo que desea es probar a introducir la bola en otro tipo de hoyo más inaccesible. Una experiencia aislada que no perturbe para nada su amor por un deporte que practica hace casi dos décadas.

sábado, 4 de junio de 2016

FECHA DE CONCEPCIÓN




Cuando alguien le dice su fecha de cumpleaños, Ana tiene la costumbre de calcular de manera mental el momento del año en el que los padres de su interlocutor le concibieron. Los de abril y mayo los tiene claros, se trata de personas cuyos progenitores copularon durante el verano. Según su teoría los hermanos pequeños suelen ser de estos meses, pues las parejas, conforme va pasando el tiempo, relegan el acto sexual a las fiestas de guardar y vacaciones. Imagina al matrimonio ya bragado a la hora de la siesta con varias copas de sangría encima. También tiene claro los nacidos en septiembre pues son los gestados en Navidad. En ese caso visualiza la escena tras la cena de Nochebuena, el efecto del champagne, la sensación agridulce que suele dejar en uno la convivencia familiar. O bien el último día del año, el cual reviste ciertos tintes apocalípticos. Puede ver al hombre y a la mujer tratando de apaciguar sus anhelos a través de la posesión como si el mundo se fuera acabar. Hablamos de instinto animal, de la excitación irracional que provoca en el ser humano la vaga pero siempre presente sombra de la muerte. En un apartado señalado que yo bautizaría como “fragor autóctono” se encontrarían los nacidos en enero cuyo origen, y dada la exuberancia festera de nuestra tierra, tendría lugar durante las Fallas. Aquí entra en juego sin duda el fuego, la ciudad sitiada, la irreverencia de los monumentos. Para Ana es importante además saber el año porque algunos de los de abril fueron concebidos durante las Olimpiadas, momento en el que su padre pudo verse fascinado por la destreza sobresaliente de un pertiguista o de un saltador de vallas, dando lugar a un polvo atlético y decidido. En su caso fue un encierro de San Fermines televisado el que llevó a sus padres a un delirio post taurino. Lo que según ella explicaría su amor por el rojo y la sangre caliente.

UN HOMBRE SOLO



Lo veo sentado tomando un café en un local de los pocos que quedan con solera en el centro. Tiene semblante serio, algo ojerizo, algunos kilos de menos, la barba dejada crecer. Mira la taza como si fuera la primera vez que la ve, con los dos brazos apoyados sobre la mesa: loza blanca, circunferencia marrón humeante, cucharilla plateada y el azucarillo en sobre que lleva escrita alguna reflexión de alguien ya muerto pero, seguro, más honrado que él. Se da la casualidad de que hace solo dos días coincidí en un restaurante con un grupito con el que, hace no tanto, el protagonista de esta escena compartía copiosas cenas de autor, travesías en velero o comuniones de sus niños bilingües. Ahora él, cuyo nombre llegó hasta las páginas de varios periódicos por apropiarse de manera fraudulenta de un dinero que no es suyo, parece no ser bienvenido a ese tipo de encuentros. Quizá el sobre del azúcar lleve escrito “A tus amigos los conocerás en las adversidades”, o quizá ponga “Amigo del buen tiempo múdase con el viento”. Tampoco va por el golf, casualmente aquellos con los que antes jugaba ahora son más difíciles de ver o si se los cruza están más ocupados, más estresados que nunca. Sus vecinos observan con mirada afilada los huecos que han dejado en el garaje los coches deportivos que hasta hace nada conducía y, aquellos que en su día le pidieron algún favor, ahora se vuelven escurridizos. La esposa, que rara vez preguntaba cuando se trataba de hacer la maleta para volar a alguna playa exótica o esos hijos, exigentes, que presumían de tablet, reloj u ordenador con los amigos, ahora lo reciben en un silencio que al resto nos resultaría acusador. El camarero, que paga una hipoteca y ha pedido un par de préstamos para costear los implantes dentales que debe colocarse su mujer, le saca la cuenta. El hombre más solo del mundo paga y se marcha.



viernes, 29 de abril de 2016

TAMPONES EN EL TITULAR





Imaginen el siguiente titular: “El gobierno propone el uso de pañuelos reutilizables tras la eyaculación”. El texto haría referencia a los métodos de recogida del fluido masculino y, abogando pretextos ecológicos, recomendarían soluciones alternativas a la ducha o a los pañuelos desechables, como utilizar una concha marina o retenerlo hasta encontrar el momento más adecuado para su expulsión. Presupongan que los principales diarios del país lo recogiesen en portada y que el tema suscitara un animado debate sobre el destino final de esas poluciones, con el fin de dar con la solución más natural. Imaginen además, ya puestos a imaginar, las opiniones de internautas osados que propusieran que dicho material se pudiera utilizar como combustible espacial o para pintar la segunda parte del Guernica. Como la ficción siempre queda superada por la realidad esta semana la CUP nos ha regalado el titular de verdad, en el que insta a las mujeres a utilizar remedios alternativos para el sangrado mensual como la copa menstrual o la esponja. Estos datos, que forman parte de un escrito que el partido ha presentado con el fin de instruir a los jóvenes durante la pubertad, han despertado el interés de muchos medios que los han situado en  primera plana. Luego ha llegado el cachondeo y el debate feminista sustentado en el derecho de las damas a exponer y a escoger, en este caso entre compresa, tampax o esponja. Algunas voces se han alzado en contra del retroceso que suponen ciertos métodos que merman la comodidad de la mujer en “esos  días” cuando el problema real, el verdadero paso atrás, reside en que la intimidad de la mujer sea, una vez más, cuestionable y noticiable, como el tamaño de los pechos o el tipo de rasurado. Igual yo no me he enterado y la última encuesta del CIS situaba la regla por delante de la sucesión o de los incontables casos de corrupción.