viernes, 4 de enero de 2013

LA HISTORIA SE REPITE



Ya conozco varios casos. Hombres de cuarenta y tantos que tras vivir el matrimonio con su novia de la juventud, se separan después de varios años de convivencia y algunos hijos al sentir que se les escapa la vida, que solo disponen de unos últimos cartuchos para quemar antes de la gran debacle. Ya libres, se hacen con un deportivo, una cazadora de cuero en negro y se dejan el pelo más largo y la barba desaliñada para ligar con chicas de veinte, cuando al final y ya en el ruedo se enganchan con una de treinta, más lanzada, dispuesta y con muchas ganas de pillar. Entonces comienza la tournée con escapadas de fin de semana, bailes en la discoteca, veraneos en Ibiza, sexo apasionado y la vuelta a algún deporte arriesgado que el interesado tuvo que abandonar por estar muy ocupado en su época de crianza. El tipo entonces se siente el rey de la selva y a fuerza de comidas, salidas y una rutilante vida loca, termina pasando de todo y se pone como una foca. En ese momento y por el miedo a volver a la soltería habiendo engordado con tanta alegría, se amarra a su pareja y comete la gran cagada, la idea del demonio: se lanza con el segundo matrimonio, en este caso por lo civil y con una madrina al borde de lo senil. La nueva mujer, con el instinto maternal a un nivel bestial, se queda embarazada de un hermano para los hijos mayores del marido, que reciben la noticia con un enorme alarido. Al poco llega el bebé, las noches sin dormir, los malos rollos, la sequía sexual, los planes infantiles y el león valiente, ahora gordo y pringado, se ve abocado a ese duro peregrinaje cuando su ex, liberada y con los niños mayores, de repente reviscola, se pone cañón y se vuelve hasta un poco pendón.
Aviso a  todos aquellos a los que el cuerpo les pida un cambio, ¡cuidado!, pues la historia se acaba repitiendo y hay que echarle muchos huevos para decidir empezar de nuevo. Por no hablar de que a cierta edad, el reencuentro con la carne magra suele requerir la ayuda de la Viagra…

1 comentario:

  1. Quedo sobre aviso, aunque el cuento creo que ya lo he leído.

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